domingo, 30 de octubre de 2016

CERVEZAS EN ESCALERUELA

Mijares es el nombre de un río que nace en la sierra de Gúdar y que acaba en el mar, que es el morir, pero también es la denominación de una cerveza artesanal que he tenido el privilegio de probar en un lugar idílico llamado Escaleruela, que ha sido protagonista de la escapada que hemos hecho a Valdelinares, en la comarca de Gúdar, de la que haré a continuación la oportuna crónica.

Antes quiero felicitar a los artesanos de Mijares, la cerveza, un producto excelente, 5,5º, y un sabor intenso, a malta y lúpulo, no a cosas raras como la mierda de Amstel, a la que me vengo refiriendo desde que el último pack que compré, --ya no he vuelto a adquirir otro-- me salió rana.

Por cierto, la cerveza Ambar que llevábamos en una bolsita con hielo, que nos hemos tomado en el bosque de cabezo alto, no está a altura de la Mijares, pero se podía beber, no como la que ya saben, y no voy a repetir.

He consumido, no una, sino dos botellas de Mijares, para aliviar la comida en el restaurante de la piscifactoria, en la que hemos degustado, entre otras cosas, un par de codornices en escabeche, un poco de crema de setas, una ensalada verde, una trucha del lugar, un bacalao con crema de membrillo; un par de menús completos, más una tapa, además de un exquisito postre de crema de queso con frutas del bosque. Total, para los tres que hemos compartido el pedido, 46 euros.

Antes de comer, hemos visitado el cabezo alto, en Valdelinares, en busca de setas, pero lo que hemos encontrado es un bosque de pino atacado por la procesionaria, con una extensión de árboles enfermos o moribundos de esa plaga como nunca antes había contemplado en espacio natural alguno.

No entiendo que hace el gobierno de Aragón, los munícipes de Valdelinares, o quien coño sea, que no aplican una política activa de conservación de estos bosques, antes de que sea tarde. Como esta página no pretende ser un alegato ecológico, sigo con la crónica.

La cosa es que mi hija llamó ayer. --Raimon y los nanos se van a comer a Torrente, con la otra abuela. Si os apetece, nos vamos los tres a Valdelinares, a buscar setas.

Buscar setas, hemos buscado sí, hemos recorrido buena parte del cabezo alto, con el cesto preparado, pero solo hemos encontrado los agujeros que hizo ayer la gente de la zona, para llevarse lo poco que había, antes de la previsible visita el domingo de los depredadores extranjeros, un ejemplar de seta tóxica, grande y bonito, sí, al que Encarna ha hecho una foto, sin tocarlo, y dos o tres babys de un par de milímetros, que tal vez alguien se lleve cuando crezcan, o no, el monte esta tremendamente seco, ya que por aquí no ha llovido cuando tocaba.

Ya que no había níscalos, nos hemos papeado, sentados en un poyo de un claro, sendas tortillas de jamón. La desilusión de volver con el cesto vacío de Valdelinares, ha sido ampliamente superada con el placer visual, olfativo, sensorial, en suma, de contemplar lo que es capaz de hacer el otoño en un lugar como Escaleruela, si tienes la fortuna de aparecer por allí, en el momento álgido de la estación.

No sé describir lo que he visto, recurro a las imágenes cinematográficas mas brillantes del cine oriental, como en aquella peli, 'La Casa de las Dagas Voladoras', para que tengan una referencia de lo que significa pasar unas horas en una chopera junto al rio, mientras las hojas de los árboles caen sobre tus hombros como una lluvia incesante de color dorado, y la alfombra de la hojarasca de los suelos se comporta al pisarla como un colchón de plumas, mientras una cascada artificial se precipita en una de las fuentes que adornan este lugar increible, Escaleruela, todavía con el esplendor de la chopera que  conserva su magia luminosa, antes de quedar desnuda del todo.

Después de comer, nos hemos acercado a Mora de Rubielos. Allí, la sorpresa ha sido mayúscula. Hemos ido sin tener ni idea de lo que nos esperaba. Una actividad comercial y festiva, sorprendente. Una Feria ganadera y agrícola, con un montón de ejemplares equinos, algunos montados por sus jinetes, una exposición de ganado vacuno, hemos visto de todo, vacas, sementales; además de poneys, mulos, rocines, jumentos, todo eso, y cuando creíamos haberlo visto todo, nos hemos topado con una Feria comercial e industrial, con exposiciones, no solo de productos típicos, sino de maquinaria industrial y agrícola, en una sede comparable a la de cualquier ciudad mediana.

Un mercadillo enorme, extenso, variado, que no merece para nada el nombre de mercadillo, sino de mercado ambulante, así, con todas las letras. Nuestra sorpresa se ha derivado de que ignorábamos lo que se cocía hoy en Mora, nuestra intención era callejear un poco por sus plazas, iglesias y castillo, pero lo que hemoe encontrado allí esta tarde, ha desbordado nuestras expectativas.

Hemos echado más de dos horas en Mora, que hoy estaba pletórica de gente, invadida de vehículos que hacían imposible aparcar salvo en las afueras, y nos hemos quedado cortos, pero era hora de regresar a casa, y hemos vuelto sin incidentes, acompañados de mi hija, aunque no me ha gustado que sujetara el volante de su coche con una sola mano, mientras atendía una llamada en su móvil, sin detener la marcha, por lo demás, ha sido un día perfecto, sí.

He visto muchos otoños en el campo, pero ninguno como éste.

En fin. Cervezas en Escaleruela.

LOHENGRIN (CIBELOHENGRIN) 30 10 16.

sábado, 29 de octubre de 2016

INTERIORES

"He buscado en Wikipedia poniendo en la barra de direcciones 'Interiores, película', porque la sensación de introspección que he sentido esta mañana, sentado, en solitario, en la terraza de La Fuente, me ha inducido a ello.

Yo creía que 'Interiores' era el título de la película de Antonioni que ví, en los sesenta, una cinta en blanco y negro de 1966, 'Un fotógrafo, Thomas, mientras deambula por un parque público haciendo fotos, fotografía a una pareja que, casualmente, se cruza con él".

¿Recuerdan aquel cine europeo de los sesenta, de una lentitud exasperante, sin apenas diálogos, que se consideró la máxima expresión intelectual del arte filmado?. Pues eso, nada que ver con la dinámica de los westerns que yo veía a los ocho años en el cine de mi barrio.

Pues no, no se llamaba así esa película instrospectiva. 'Interiores' ha resultado ser una película de Woody Allen --que tal Woody, cómo andas-- de 1978, de la que el propio Allen dijo, con la ironía que le caracteriza: "..es una palícula para europeos, acostumbrados a un cine más profundo y complejo, e incluso de un ritmo más lento", esa definición de Allen describe a la perfección la película que yo buscaba, pensando que se llamaba así, 'Interiores' y que ha resultado ser 'Blow Up'.

En cualquier caso se trata de dos películas que merecen un nuevo visionado para disfrutarlas, sí, desde la perspectiva del cine actual. Lo recomiendo a los usuarios, desde mi punto de vista de francotirador, que no crítico, cinematográfico.

Debo reconocer que el impulso que me ha traído a titular la página de hoy así, 'Interiores', nada tiene que ver con el cine, con Antonioni, ni con Allen, aunque voy a poner este engendro en la sección de Cine del blog.

Hoy, como casi todos los días, al bajar a la terraza de La Fuente, he elegido la mesa que está frente a la salida de los coches del Parque de Bomberos que está aquí mismo, frente a la cafetería. Lo hago porque, aunque mi relación con Cármen, quien por cierto hoy no ha venido, se puede calificar de ilusión infantil, no descarto que cualquier día, un fuego imprevisible aflore desde mi interior, y abrase las sombrillas, las sillas y los árboles de la terraza, exigiendo una rápida intervención de los bomberos para su extinción, que ya hemos tenido bastante con la última temporada de incendios forestales.

El aspecto de las personas, no siempre coincide con lo que hay en su interior. Las hay que sí, que su rostro es el reflejo de su alma. Otras no. La imágen que aparece en la cabecera de mi blog, no es mía, es de otra persona. Me regaló esa reproducción un amigo, M.T. al que he dejado de ver, no sé porqué, entonces, hace nueve años, cuando empecé con el blog, esa imágen, que no es la de M.T., se parecía mucho a mí. Ahora, ya no.

Esta década que vengo disfrutando del júbilo de hacer lo que me dá la gana, libre de obligaciones laborales, me ha cambiado. Tengo una diplomatura, ganada con mucho tiempo y dinero, en cultura de bares.

Mi aspecto ya no es el de entonces. Mi apariencia actual es la de una persona mayor, relajada, tranquila, sin estrés, con un interior ajeno a pasiones juveniles, estrés laboral, sectarismos políticos y demás vicios que suelen alterar la paz de espíritu, aunque, desde que me he dejado barba, me parezco algo a Benavent, el yonqui del dinero, que se jubiló de la política, ves una imágen suya de cuando era un político en activo, lo ves ahora en la tele, después de su estancia en Katmandú, y no lo reconoce ni la madre que lo parió.

A mi me ha sucedido lo mismo, por otras razones, la terraza de la cafetería La Fuente ha sido, es, mi Katmandú. Pero, cuando me siento allí, siempre elijo la mesa mas cercana al Parque de Bomberos, porque en el interior de mi aspecto plácido, pervive esa hoguera potencial a punto de arder a causa de dos mujeres, la mía, y la que nunca lo ha sido, ni lo será, pero alimenta, sin querer,  mis fantasías de adolescente todavía vivas,  aunque les parezca, aunque sea, ridículo, extravagante.

Hoy hace un día magnífico, en lo meteorológico, en el que puede suceder cualquier cosa. La noticia más política de 'Levante' va hoy en un titular de la página 20. 'El puente de Todos los Santos llega con temperaturas primaverales y sin lluvias'. Digo yo que esta es una noticia de contenido político porque expresa una realidad evidente: el cambio climático, que trastoca el clima de las estaciones, ya está aquí, porque los políticos no hicieron su trabajo para detenerlo.

Miro por la ventana, y doy gracias al cambio climático por la parte que me toca, por mí que se quede como está, ¿donde firmo?.

Mi mujer come hoy fuera de casa, junto a quince de sus ex-compañeras de trabajo fabril. Cuando vamos al cementerio, Encarna, al pasar junto a la lápida del cabrón que fué su jefe, que está de camino a la de sus deudos, siempre siente el impulso de escupir en la piedra de aquel explotador malnacido, que les escatimaba los segundos que precisaban para ir al baño, en un entorno de una fábrica dedicada a las artes gráficas, sin ningún recurso de aire acondicionado, ni ventilación, y con una política de relaciones laborales más parecida a una plantación colonial en Guinea, que a un centro de trabajo continental.

Ella, hasta ahora, no ha escupido, porque aunque tiene un carácter fuerte, lo acompaña de una prudencia que ya quisiera yo para mí.

 --En la nevera tienes un gazpacho de brick y un táper con las croquetas que sobraron ayer, me ha dicho antes de irse.

Y un cuerno. Hoy voy a comer en La Fuente, hace años que voy por allí a desyunar, a comer, jamás. Pues hoy va a ser ese día. Entrecot de buey, creo que va en el menú de hoy.

Mi interés por comer hoy en La Fuente, ya lo habrán adivinado, no es gastronómico, sino emocional. Espero compensar mi frustración por la ausencia de Cármen a la hora habitual del desayuno, esta mañana,  tal vez la encuentre ahora, a mediodía, o a la hora del café, así podré preguntarle aquello:

¿Cuándo podemos quedar para gozar, tú y yo, de esas dos horas, aunque acabemos naufragando en la fosa de las Marianas?

Esa pregunta, ya lo saben quienes siguen el blog, que aparece en la página 'El mar...la mar', es una repetición deliberada, no responde al olvido de haberla publicado antes."

 En fín. Interiores.

 LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 29 10 16

(Aquí, el mejor día del año, en términos climáticos)

viernes, 28 de octubre de 2016

HIGADO DE RAYA

Ayer tuve, de nuevo, una mañana ajetreada. Desplazarme en el bus 6 al otro lado de la ciudad, para recoger unas recetas autorizadas que presenté  para su diligencia en una mútua. Cumplido el trámite fuí, paseando, hasta el estanco que está a este lado del puente de Serranos. Un paquete de West, azul. --Son cuatro euros. Crucé la calzada y en la parada que está frente al estanco, tomé el bus de vuelta.

Luego fuí a la dulcería adonde encargamos siempre las tartas para los cumpleaños de nuestros nietos. Recogí la que habíamos encargado con la leyenda, Felicidades Raimon, para festejar que el mayor cumple hoy once años.

Entre una y otra cosa, se hizo la hora de entrar en la cocina, para ayudar a mi mujer, pues se celebraba comida familiar. Cuando regresé a casa, Encarna ya tenía preparado el arroz en la cazuela, solo faltaba meterlo en el horno, pero aún era pronto para eso.

Intenté preparar la pasta para hacer unas croquetas de bacalao, para las entradas, junto con la ensalada de canónigos, los montaditos de queso de cabra con semillas de sésamo, las croquetas de pollo y, ahora viene el truco de cocina, como no  conseguí ligar la pasta para las croquetas de bacalao, que  quedó poco consistente, mi mujer le  echó no se qué, y, nos inventamos unas tortitas de brandada de bacalao, algo así como las tortitas de camarón, pero sin camarón, que estaban que te cagas.

Mientras trasteábamos en la cocina, fueron llegando los comensales, la madre del cumpleañero; Quique, que ha vuelto de Barcelona, después de hacer un reportaje allí por cuenta de los cockteleros, que gustan de perpetuar en vídeo sus cosas profesionales y ha contado como, terminado el trabajo, los llevaron a él y al equipo del que formó parte, a cenar a un restaurante en la planta veinticuatro del edificio Colón, los trataron a cuerpo de rey, después de recibirlos con champán y ostras, y degustar una serie de delicatessen, al final sirvieron una ventresca de atún, de un atún que pesó 300 kilos.

Al oir lo de la ventresca de atún, mi mujer me recordó que en la nevera está el hígado de raya que reservamos, cuando compramos ese pescado, y que yo no aprecié en su momento.

Cuando ya estaban todos los comensales, también vino Jordi, con Marcela, y el arroz estaba a punto para salir del horno, pusimos en una sartén, con solo dos gotas de aceite, el higado de raya, vuelta y vuelta, pero no crudo.

Cuando lo probamos, acompañado de un blanco verdejo frío, no me lo podía creer. Ni el más exquisito de los patés de oca que ofrecen en las tiendas gurmet se puede comparar a la exquisitez de este manjar de dioses, que deja una sensación en el paladar de una rica complejidad que nunca había conocido en mi larga vida de cocinero aficionado.

El domingo volveré a las andadas con mi fideuá de bacalao, pero  no he querido dejar pasar la ocasión de divulgar, para todos los usuarios del blog, los aficionados a la cocina en especial, la extraordinaria experiencia gustativa que ha supuesto para mí descubrir el hígado de raya. Algo bastante tonto por mi parte, porque es seguro que ustedes ya lo habían probado antes.

Después de comer, nos fuimos con mi hija mayor a la pedanía del Saler, recogimos del cole a mis dos nietos, le entregamos al mayor su regalo de cumpleaños, un monopatín con sus accesorios comprado en In-Graviti, y luego nos  papeamos la deliciosa tarta con la leyenda Felicidades Raimon, después de que el citado  apagara sus once velas.

Un día completito. Solo faltaba, o no, esta página.

En fin. Higado de Raya.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 29 10 16.

EL MAR....LA MAR...

He bajado a la terraza de La Fuente, para ver a Cármen, todavía con las influencias que recibí en el aula de teatro, en la clase de ayer, le he dicho a Cármen,

 "Mi cabeza es un mar por el que navego entre corrientes de ingenuidad infantil y erotismo adulto, con el riesgo de naufragar en la fosa de las Marianas, la más profunda del mundo, como en esa fantástica película, "La Vida de Pi".

 --Tú que crées que ocurrirá, ¿seguiré, o no, a flote?

Cármen, no ha contestado, porque no estaba allí. Estaba yo solo, ensayando el papel que yo mismo me he asignado. Un papel ambiguo, complejo, plural, que incluye tres personajes en uno. El niño inocente que crée tener un amor infantil con Cármen, como si ella fuera una compañera de clase, el vecino que quiere ser simpático, aunque a veces se comporta como un plasta, metiendo baza en las charlas entre Isa y Cármen, para colocar sus morcillas teatrales, el tigre oculto en la serena apariencia de senectud, siempre alerta, esperando el momento de cobrar su presa.

Cuando ha venido Cármen, yo había estado escuchando a Isa durante cuarenta minutos, aunque parezca mentira, sin interrumpirla, porque, a pesar de su aspecto agraz, Isa es una persona cargada de sabiduría, en muchos campos, la música, la dietética, y muchos más.

Cármen, hoy, ha venido un poco estresada, aunque seguro que luego recupera su proverbial serenidad, pero su condición de cuidadora de una persona mayor con demencia senil, a veces la conduce, a su pesar, hasta la fatiga.

Tengo una mañana muy ocupada. Antes de despedirme de Cármen, más pronto de lo habitual, para hacer mis cosas, he sostenido un breve diálogo con ella.

"Cármen, estoy lleno de dudas, me hago preguntas incesantemente. ¿Porqué vengo todos los días aquí, a verte? Si estás, me siento feliz, y cuando no estás, noto una sensación muy rara, como si me faltara algo esencial para sentirme bien.

A veces creo que es una reacción algo infantil, como si yo tuviera diez años y tú fueras una compañera de clase, y nuestra relación, en el supuesto de que exista, fuera, por mi parte, un enamoramiento de niño, y por la tuya, una benevolente indiferencia.

Pero, cuando me despierto a las tres de la mañana, después de un sueño erótico en el que apareces tú, y follamos, claro, después de haber besado tus cicatrices, esas que he tenido la experiencia de contemplar por tres veces, cuando te has levantado el sueter para mostrarme las huellas de aquella intervención salvaje que te hicieron, ya no sé que pensar."

 ¿De que va a ir esto? No lo sé.

Cármen no ha hecho el menor caso de mis delirios, pero me ha dado una información interesante sobre su vida con sus sucesivas parejas.

--Mi matrimonio duró veinte años, fué divertido mientras duró, pero el año agónico que precedió a la muerte de mi marido, aquejado de una terrible enfermedad, no se lo doy a pasar a nadie. Después de aquello tuve un novio con el que viví dos años. Muy bien. Luego otro, con el que estuve seis meses, un camarero muy simpático, pero le dí puerta, porque el menda quería que viviéramos juntos, sí, pero sin poner un duro para los gastos domésticos, que iban solo a cargo de mi pensión.

El último, me duró dos meses, no se que más quieres que te diga sobre las relaciones personales entre mujeres y hombres, tú ya eres mayorcito para saber por donde navegas, no?

--Dos meses?, esa tendencia indica, me parece a mí, que el próximo solo te durará dos horas. Dime, Cármen, ¿Cuándo podemos quedar para gozar de esas dos horas, tú y yo, aunque acabemos naufragando en la fosa de las Marianas?

El elocuente silencio de Cármen que siguió a mi propuesta, la mirada que dirigió a Isa, presente en la conversación, no dejó resquicio para la duda.

(Este tío está pirado, pero a veces nos divierte, dejaremos que siga viniendo aquí, a tomar café, cuando quiera, pero si algún día se pasa, le damos puerta)

Lo dejo aquí, tengo mucho que hacer esta mañana. Chao.

En fin. El mar...la mar...

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 28 10 16.

jueves, 27 de octubre de 2016

EL ENSAYO II

"Hoy hemos tenido una mañana tan ajetreada como la de ayer, de ahí el retraso en publicar esta entrada. Primero me he trasladado en bus al otro lado de la ciudad, para dejar en las oficinas de una mútua unas recetas que requieren ser autorizadas, antes de retirarlas mañana por la mañana. Se trata de un caso de pubertad precoz en el seno familiar. Naturalmente, no soy yo, dentro de cuatro días cumplo setenta y tres años, pero nunca llegué a la pubertad. Mantengo una relación de amor infantil con Cármen, que tiene 57, a quien veo cada día en la terraza de La Fuente, como si yo fuera un niño de diez años y ella una compañera de clase.

Luego nos hemos personado, mi mujer y yo, en una dependencia municipal, junto al viejo edificio de Tabacalera. Hemos recibido una enigmática carta de un servicio municipal, comunicando que nos han correspondido cuatro entradas, pero sin precisar para qué.

Después de una hora en cola, nos hemos enterado de que se trata de dos entradas gratuitas para asistir a un espectáculo teatral, una obra de Lorca, en el teatro Olympia, y otras dos para asistir a una sesión en los cines Lys, con la facilidad adicional de que podemos elegir la película que queremos visionar.

Después, hemos pasado por el mercado de Russafa, para proveernos de las materias primas alimenticias para la comida familiar de mañana.

Al adquirir en el puesto de Rafa, el carnicero, lo necesario para el arroz al horno de mañana, morcilla, tocino, costillas, me he dirigido a Rafa, ¿Que, como va el negocio, pagas muchos impuestos?. Rafa me ha mirado algo extrañado, pero ha asentido con la cabeza. --Pues ya ves, gracias a tu contribución, y la de otros, a las arcas municipales, Encarna y yo vamos a ir de gorra al teatro y al cine la próxima semana. ¿Que te parece?

Rafa ha dado una respuesta diplomática, aunque no sé si ha sido sincera. --Esta bien que se dé ese destino a nuestros impuestos.

Total, cuando hemos vuelto a casa era ya mas de la una. No era cosa de ponerse a escribir en el blog, teniendo que preparar la comida. Hoy me toca a mí. He de hacer méritos para que mi mujer, cuando toque, traiga flores a mi tumba.

Pero yo quiero hablar hoy de teatro, así que dejo ya las chorradas domésticas.

En la última clase, adquirí el compromiso de llevar escrito un monólogo que incluyera un reproche a una mujer en el marco de una relación de pareja. Ya escribí el borrador en el blog, no es problema. Además, debíamos aportar un poema, de un autor reconocido, para leerlo en clase aplicando las técnicas de expresión corporal que hemos practicado en sesiones anteriores, tampoco es problema, tengo un papel con el texto adecuado.

El problema, no menor, ha surgido cuando, a bordo del autobús que me llevaba al Aula de Teatro en la Malvarrosa, he comprobado que el papel con el poema se ha quedado en un bolsillo de la chaqueta, en casa, cuando me la he quitado al irme, por el calor anormal de esta tarde de otoño, que me ha parecido de julio.

El trayecto del autobús dura unos treinta o cuarenta minutos. Durante ese tiempo he tratado de ensayar, memorizar el poema de Vicente Aleixandre olvidado en casa..'Entre tus piernas suaves nace un rio/ Un río que navego eternamente...', sin conseguir pasar de ahí.

Con cierto terror,trato de componer otra cosa, de Paul Valéry, el poeta simbolista francés autor del celebre, 'El cementerio marino' que aprenden todos los escolares franceses en clase. Valéry está enterrado en Sete, en un cementerio como el que describe en su poema. Una vez pasé muy cerca de Sete, pero no subí a ver al poeta. En desagravio, pensaba decir hoy un poema suyo, en sustitución del de Aleixandre, pero solo me acuerdo de una estrofa que, traducida, dice, 'La mar...la mar...siempre recomenzada'

Al final, me he decantado por una composición mixta, esa estrofa de Valéry, y dos trozos de poemas mios que andan por el blog, pero que he recordado malamente en el bus. Lo que ha salido es una especie de monstruo de Frankestein, hecho de retales.

'La mar, la mar, siempre recomenzada../Y las muchahas verdes, amarillas, azules,/ en sus breves ropajes, que las visten/desnudan/ con sus lomos tostados al sol de la tarde/ En la arena dorada/ papeles de compresas/ envoltorios de helados/ al rrrriiiiicooo bombón helado/ y resíduos humanos/ de los que el mar se purga/ cada lunes.

Más acá de la playa/ el huerto de palmeras y pinares/ entre las dunas de color dorado/ tiene un olor a miel y a dátil dulce/ me pierdo entre sus frutos y sus sombras/ me olvido del pasado, del futuro/ y allí quedo plantado/ disfrazado de pino."

No quieran saber el esfuerzo que me ha costado hacer esta chapuza en el bus, por no hablar de las chanzas de los viajeros, al observar que yo hablaba sin parar, y no era con mi móvil.

Pero, lo más gordo de todo esto es que, esta tarde, la clase de teatro ha estado muy bien, la relajación, la expresión corporal, la danza, el canto, hasta hemos representado el monológo ese del reproche a la parienta, pero, el profe, como ya ha hecho otras veces, no nos ha exigido la totalidad de los trabajos que nos pidió en la sesión anterior.

Ha dejado los poemas para otro día. La verdad, no sé si cabrearme con él, después del esfuerzo que he dedicado a cumplir con el poema, o agradecerle que me haya evitado el sonrojo de hacer el ridículo hoy ante la decena de compañeros, con esta mierda que me ha salido. No sé."

En fin. El Ensayo.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 27 10 16.

miércoles, 26 de octubre de 2016

TRAERÁS FLORES A MI TUMBA?

El papa Francisco acaba de publicar un documento de obligado cumplimiento para los fieles de su iglesia, que dicta normas eclesiásticas sobre lo que hay que hacer con las cenizas de uno si se quiere ser consecuente con los dogmas que tratan de los ritos funerarios, sobre todo si se tienen esperanzas en la resurrección.

Francisco, me parece a mí, ya era un tipo progre y ecologista antes de ser Papa. Quienes consideren que ahora se ha pasado un poco al inmiscuirse en el libre albedrio funerario de sus asociados al obligarles, por decreto, a depositar sus cenizas en un columbario, es decir, enterradas, bien en suelo, o bien en nicho, en lugar de esparcirlas por ahí, en cualquier sitio, o repartirlas entre vecinos, familiares y amigos, con las dificultades de recomponer esos restos en caso de resurrección, no son del todo justos con el pontífice que, en mi opinión, trata de evitar más daños en el medio ambiente, con esa nueva moda de tirar las cenizas en cualquier parte, sobre todo en el mar, con lo contaminado que está ya por miles de toneladas de plásticos.

Tengo un par de anécdotas que contar sobre esa fea costumbre de ensuciar el mar con nuestros restos, bastante lleno está ya con la materia orgánica de los pobres migrantes que se quedan allí.

Cuando murió, un primo de otro primo mío, ex campeón de gimnasia deportiva, que fué mi entrenador durante un año con excelentes resultados, residía en Sevilla. Sus hijos vinieron desde allí para cumplir la voluntad de su padre, arrojar sus cenizas al mar desde la playa de la Malvarrosa. Lamentablemente, vinieron en temporada alta. No quiero contarles como estaba la playa, abarrotá. Estuvieron todo el santo día esperando a que la playa se vaciara. Con las primeras sombras del anochecer, se acercaron a la orilla con la urna que contenía las cenizas de su difunto padre, dispuestos a complir el ritual que él había ordenado, con tan mala fortuna que, al sacudir la urna para que sus cenizas fueran a parar al mar, una fuerte racha de viento de levante hizo que las cenizas fueran a dar sobre sus ropas de luto, adonde se quedaron, sin que una sola partícula de los restos funerarios pudiera alcanzar el destino previsto.

Mi mujer tiene una amiga, ex compañera de trabajo, que perdió a su marido, con el que fuí a pescar muchas veces, en Ibiza, en el Perellonet,y a quien he dedicado un emocionado recuerdo en la casa de la sierra, con un baldosin en la pared que dice ..'Plaza de R.T.', hace más de una década.

R.T., quien nació, vivió y murió en un barrio marinero de Heliópolis, quería que sus cenizas fueran arrojadas al mar, concretamente, desde el recinto del Puerto, lo que no fué posible porque, en su momento, las autoridades portuarias prohibieron el hábito de embarcar en una 'Golondrina' del puerto y tirar las cenizas por la borda.

R.T. tenía una pequeña lancha de goma, que su viuda quiso que algún amigo común utilizara para navegar fuera del puerto y lanzar allí las cenizas del finado, pero cuando intentaron servirse de la barca, estaba ya inutilizada por falta de uso. Hubo otro amigo común que al parecer se ofreció a cumplir los deseos funerarios de R.T. con su propia barca, pero nunca llevó a cabo su ofrecimiento.

Las cenizas de R.T., hasta hoy, no han podido desaparecer en el mar. Siguen en casa de su viuda, en la misma hornacina de siempre, detrás del cristal de un viejo mueble del comedor de otra casa, que ya no es la que fué suya.

No quiero cansarles más. Terminaré con una breve crónica de nuestra visita al cementerio, en la mañana de ayer, para llevar flores a la tumba de los padres de mi mujer.

Fué una mañana un tanto ajetreada, primero visita médica, a la que he aludido en la página de ayer, luego ir a la Beneficencia, a la calle de la Corona, para retirar cuatro entradas para el concierto del domingo por la tarde, después, andando hasta la parada del autobús 9 para ir al cementerio y luego de la visita, --el mausoleo del torero Granero necesita limpieza y restauración urgentes, pues los agentes atmósfericos han depositado unas feas manchas oscuras en un mármol que fué originalmente blanco y ahora tiene un lamentable tono amarillento, a ver si alguien hace algo, a quien le corresponda hacerlo-- luego de la visita, digo, tuvimos que tomar dos autobuses y andar otro trecho para volver a casa.

Por la tarde, mi mujer me recriminó que la hubiera hecho andar más de la cuenta, y mis piernas, por la noche, se quejaron de lo mismo. Esta mañana, recuperados del cansancio de ayer, después de recoger a mi mujer en el sitio donde acude a clase de gimnasia dos mañanas por semana, nos hemos sentado en un banco en el parque y ante la proximidad del día de difuntos, y la visita de ayer al cementerio, además de la ordenanza del Papa sobre el destino de las cenizas, nos hemos planteado que hacer con las nuestras, en su momento.

Despùés de una larga reflexión, hemos concluído que lo mejor es, el próximo finde, cuando vayamos a la sierra, poner un mojón en medio de los pinos, pero cerca de la casa, que señale el lugar donde queremos que sean dejadas nuestras cenizas, no enterradas como manda el papa, solo dejadas caer, porque la resurrección no está entre nuestras prioridades, no precisamos un suelo bendecido, nos basta que el mojón sirva para que, quien lo desée, lleve flores al lugar por donde, alguna vez, pasarán nuestros restos.

Alcanzado ese acuerdo, le he dado a mi mujer un beso apasionado para sellarlo, y le he dicho aquello de,

 'Traerás flores a mi tumba?'

 Ella, con su sentido común acostumbrado, tan fuera de lo común, ha contestado,

 "Depende de cómo te portes hasta entonces."

 En fin. Traerás flores a mi tumba?

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 26 10 16.

martes, 25 de octubre de 2016

PSIQUIATRÍA

"Total que, esta mañana, antes de que pusieran las calles, para evitar resbalar en su calzada mojada y romperme la crisma, me dirigía al psiquiatra, acompañado de mi mujer como testigo protegido, para resolver un problema de salud derivado de los potingues farmacéuticos que estuve obligado a tomar desde hace treinta años.

Antes de verme las caras con la psiquiatra del centro de salud, a quien solo he visto una vez, cuando acudí a ella para obtener las recetas que mi psiquiatra de toda la vida, Agustín, me prescribió, hasta que se jubiló y me dijo, ocúpate tú mismo, porque pensaba que yo no era un tipo duro como a los que se enfrentaba cada día en Bétera, sino una mosquita muerta, aunque con el vuelo algo errático, incapaz de pìcar a nadie, y podía ocuparme yo mismo de las tomas de litio, de las dos litemias al año, y demás rutinas farmacológicas y analíticas, para afrontar mis problemas de variaciones estacionales del ánimo, no de conducta, conductistas abstenerse, dudaba sobre como proceder en su consulta.

La psiquiatra, es una gordita con aire campesino, con un aspecto lo más alejado que se puedan imaginar de los Freud,(era cocainómano) Fromm,('Anatomía de la destructividad humana', no se lo pierdan) Jung, (estaba como una cabra) mas parecida a los ilustres imbéciles que han practicado la psiquiatría en este país, López Ibor, Vallejo Nájera, ya saben.

Yo no sabía como entrarle a esta doctora, así que, de camino a su consulta, ensayé varias fórmulas. "Mira, soy bipolar. No, soy ciclotímico. Tampoco. Sufro variaciones estacionales en mi ánimo, no en mi conducta, ya no tengo conducta, ni buena ni mala, me la quitaron en la primera crisis pinchándome en vena un cocktail de antipsicóticos durante un mes, en mi estancia hospitalaria domiciliaria, en mi casa, vamos. O bien, tengo alteraciones del ánimo que se manifiestan, sobre todo, cada otoño, aunque tienen un carácter breve, temporal"

"Pensé en decirle, sufro un trastorno maníaco depresivo, pero tampoco. Le dices a un pivon, --Nena, padezco psicosis, y enseguida piensa en la película de Hitchcok, en el motel de Norman, en las cuchilladas en la ducha, y ya no ligas con esa pava en tu puta vida."

Y es que el lenguaje no es inocente, para nada, lo vemos cada día al ver como se emplea para describir la situación política, según sean unos ú otros los que la cuentan. Obvio.

Al final, le he contado lo del litio, que me sienta mal, que he reducido la dósis, y le he preguntado que debo hacer a partir de ahora. La doctora, después de diez minutos de preguntarme cosas, se ha puesto a escribir frenéticamente en el teclado del ordenador, intentando fijar mi historia en sus archivos. Vana ilusión. Una historia clínica de treinta años, no se puede resumir en diez minutos.

Cuando la doctora ha terminado de escribir, me ha dicho, esto es lo que vamos a hacer. Lo primero es hacerte una litemia, sospecho que con la dósis de litio que tomas ahora, no alcanza para su efecto terapéutico. Me llamas el viernes con el resultado y, si te parece, dejamos el Trileptal que tantos destrozos te hace en la piel, y no vas a tomar el Keppra que el médico de familia te daba como sustituto, pero el litio, en función de los resultados de la litemia, igual hay que doblar la dósis que tomas ahora.

--Comprendo que ahora te sientes en un estado próximo a un limbo de felicidad creativa, pero no podemos permitir que eso siga avanzando y te lleve a una crisis de salud, verdad?.

La conclusión de la doctora me ha parecido muy sensata, muy próxima a lo que yo había pensado cuando decidí acudir a su consulta.

Al salir de la consulta he visto un cartel en la pared que informaba de los actos del Día Mundial de la Salud Mental.

Un texto del cartel decía que quienes sufren esos trastornos son iguales que los demás. Discrepo. Algunos trastornos, entre ellos la bipolaridad, generan en quienes los viven, aunque sea de modo estacional, un fermento imaginativo, de creatividad, que les lleva a explorar los límites de su realidad, muy por encima de la media de los demás sujetos que jamás llegarán a esos niveles de auto conocimiento. El problema puede surgir si esos procesos creativos se desmadran, no se controlan, pues pueden derivar, sí, en una crisis de salud.

No lo hagan en sus casas, explorar los límites de su realidad, por si acaso."

Y ahora viene lo de siempre. Ficción o realidad?. Hablo de mí, o hablo de otra persona?. Soy un paciente psiquiátrico, un psiquiatra retirado que se divierte con esto, o no soy nada de eso?.

Ustedes, creo yo, no tienen forma de saberlo. Como siempre, se trata de una mezcla de componentes en el guiso que tratan de conseguir un sabor homogéneo en el resultado final, sin desvelar las especias que lo componen, aunque, al servirlo, no se me ocurrirá cerrarles a ustedes los ojos, como hacen con los comensales en ese restaurante de Miami que salió anoche en la tele, al contrario, deseo que los tengan bien abiertos, no para calificar mis relatos, sino para no dejarse engañar por los eufemismos y las falsedades que se avecinan desde el mundo político, porque el lenguaje, ya lo he dicho, no es inocente.

En fin. Psiquiatría.

 LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 25 10 16.

domingo, 23 de octubre de 2016

LA MUJER DE ROJO

Hoy toca mi sentido homenaje al cine. El cine es algo muy plural, salas de exhibición, películas, actrices, actores, directores, productores, guionistas, músicos, cámaras, scripts, fotógrafos, eléctricos, figurantes, especialistas, maquilladores, atrezzistas, todo un universo de oficios varios, además de estilos, épocas, evolución tecnológica, por no citar al gremio más irrelevante de todo eso, los críticos cinematográficos.

Siendo el cine algo tan plural, tan variado, tan universal, no parece apropiado que yo le dedique un título tan singular, 'La Mujer de Rojo', como encabezamiento de este homenaje. No se trata solo de una referencia a aquella película, no es solo un homenaje a Gene Wilder, Kelly LeBrok y los demás. Es otra cosa, que no pienso desvelar hasta el final de la página.

Tan susceptible de diversos enfoques como es este homenaje, por la variedad de sus objetos y sujetos, me centraré en las salas de exhibición, porque ayer llovió, y siempre que llueve, invariablemente, se me humedece la memoria y me traslada, sin intervención de mi voluntad, a los más remotos reductos de mi memoria infantil.

Años cincuenta del pasado siglo. Un barrio popular, Russafa. La época más representativa del franquismo puro y duro, cuando muchas de las mujeres del barrio estaban obligadas a sacar adelante su familia, su casa, sus hijos, sin el apoyo de sus maridos, muchos de ellos muertos o en la cárcel, concretamente aquí, en San Miguel de los Reyes, ese lugar histórico que muchos visitan ahora, para conocer lo que es, pero ignorando lo que fué.

Época de lluvias. Entonces llovía de verdad. Podía transcurrir el mes de Febrero en Heliópolis con uno de cada dos días con lluvias torrenciales. Las casas del barrio, las más humildes, húmedas y desprovistas de sistemas de calefacción, eran abandonadas en aquellas tardes desapacibles por muchas madres que, acompañadas de sus hijos pequeños, se dirigían a una sala de exhibición cinematográfica, el Cine Iberia, hoy desaparecido como casi todos, creo que ahora han instalado en aquel local un comercio de artículos chinos, con el fin de encontrar un cobijo caliente donde pasar las largas horas de su viudez o su abandono forzoso, preservando al mismo tiempo la salud de sus hijos, al apartarlos durante horas de entornos poco preparados para el invierno.

Cuatro películas y dos noticiarios, aquel instrumento de propaganda franquista, el No-Do, que estuvo vigente durante cuatro décadas. Esa programación cotidiana, permitía estar a cubierto de las inclemencias del tiempo otoñal o invernal, desde las cuatro de la tarde, a veces hasta las once de la noche.

No sé que ha quedado más fijado en mi memoria, si los westerns que ví allí entre los siete y los ocho años, o las salidas del cine ya anochecido, con mi madre abrigándome con la bufanda y la presencia en la puerta, a la salida, del pederasta que siempre estaba allí con un montón de tebeos en la mano, con la intención de seducir a los niños con ese material mágico que marcó tanto mi afición por la lectura y, con el tiempo, la escritura.

Así como el Iberia marca mis recuerdos del cine de mi infancia, hay otra sala que aún resiste heróicamente, el Cine D'Or, la única sala en Heliópolis que aún ofrece programación doble, de reestreno, a la que he acudido puntualmente casi todas las semanas, para satisfacer mi afición, mi curiosidad por el cine, hasta hace solo un par de años, cuando decretaron la absurda prohibición de volver a entrar a la sala, si salías a fumar durante la proyección.

Un buen amigo mío, M.T., al que he dejado de ver no sé bien porqué, ha escrito un libro sobre las salas de cine. 'Los Cines de Valencia que se perdieron'.  Un libro muy vendido, que se sigue vendiendo, muy útil para cualquiera que quiera documentarse sobre la historia de las salas cinematográficas aquí, en Valencia, que a veces llamo Heliópolis, no sé porqué.

Bien, mi homenaje al cine de hoy, ya ven, es algo muy local, tal vez algo nostálgico, sí, pero llega el momento de explicar porqué he titulado así esta página. La Mujer de Rojo.

Esta mañana, cuando nos disponíamos a salir de casa para dar un paseo por el centro histórico que, como cada domingo, estaba pletórico, la gente en la calle, los músicos ambulantes, los actores disfrazados que animan con su presencia las calles del Miguelete, hoy con el añadido de la expectación del Medio Maratón, cuyo nombre evoca la batalla de Marathon, mi mujer ha salido de la habitación con una presencia deslumbrante.

Toda de rojo. Un vestido rojo, precioso, zapatos de tacón, rojos, su mirada algo fatigada de contemplar el mismo panorama conyugal durante medio siglo, protegida tras unas gafas de sol con montura, ¿lo adivinan?, roja, y coronando la elegancia de su figura, su cabello corto, blanco como la nieve.

Esta Mujer de Rojo (o del rojo, que también) me ha impresionado más, lo juro, que aquella que sedujo a Gene Wilder en las pantallas de los cines de barrio. Tanto, que no he podido evitar decirle,

'Nena, nunca me des puerta, Brexit. Si he de cambiar, cambiaré, lo juro. Siento la imperiosa necesidad de acompañarte el resto de mi vida'.

¿No han sentido ustedes alguna vez una sensación así?.

Termino con una pincelada de nuestra visita, esta mañana, a Tapinería, ese rincón de Valencia que, si alguien no lo conoce, no sabe lo que se pierde.

Sentados en un banco, hemos dejado morir media hora mientras observábamos los semblantes de las gentes que pasaban por allí, cuando una irresistible necesidad de mear, propia de mi edad y mi estado de salud, me ha empujado a visitar el bar de enfrente, de nombre inglés.

Me he acercado a la barra, he pedido un cortado al joven camarero y he ido zumbando a desahogar mi vejiga. Atendida esa urgencia ya tenía en la barra una taza de café, pero el camarero, ha dicho, ¿Carajillo de güisqui?. No, cortado. Ya lo tiene ahí, era una broma...

Yo he respondido, hombre, me alegro de encontrar gente aquí, con sentido del humor, que gusta de gastar bromas. Ahora te digo yo la mía..

'El mes que viene me operan de cataratas, y estoy loco porque llegue ese día, para salir del hospital con un parche en el ojo, como ese torero tan guapo, y un pañuelo en la cabeza como Johny Depp en Piratas del Caribe. Con esta planta, esta barba, el parche en el ojo y el pañuelo en la cabeza, lo voy a petar por ahí...'

Si encuentran alguna repetición en el texto, algo ya dicho en otra página, es deliberada, para nada un fallo de memoria, que la tengo de p.m.

En fin. La Mujer de Rojo.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 23 10 16.

viernes, 21 de octubre de 2016

EL PIRATA

He bajado a la terraza de La Fuente y el cielo está cubierto de nubes, pero no hace frío, así que he permanecido fuera, en espera de que llegara Cármen, pero ha aparecido Isa, con el carro de la compra, porque se va de finde a su casa de Torres Torres. Se ha ido con el carro de la compra a Mercadona.

Mientras esperaba que se enfriara un poco la infusión de manzanilla que me han servido en una taza, con dos bolsitas, ha aparecido Cármen. Después de una charla sobre cosas intrascendentes, le he comentado,

"El mes que viene, he de ir a que me operen de cataratas. Estoy impaciente porque llegue ese día, no tanto por la intervención en sí, sino por el pos operatorio. De momento, me operan de un solo ojo, el derecho, y ya me imagino viniendo a tomar café aquí con vosotras, con un parche en el ojo, como ese torero tan guapo que lo lleva, y un pañuelo en la cabeza, como los que luce Johnny Depp en las sucesivas entregas de Piratas de El Caribe.

No es por presumir, pero con mi planta, mi barba, el parche en el ojo y el pañuelo en la cabeza, os va a resultar muy complicado conservar la exclusividad de mi presencia en vuestra mesa.

 --Tío, has tomado algo en casa, antes de bajar a tomar café, ¿alguna hierba?, no sé, algo...porque estás raro, pero raro, raro. Yo también tengo problemas en un ojo, pero sus efectos, de momento, no me hacen decir tantas tonterías como tú.

 --Que te pasa en el ojo?

--Nada, un quistecito de nada, que me quitaron, pero llevo un año poniéndome lágrimas y colirios, y aún tengo molestias.

En eso ha llegado Isa, con el carro de la compra lleno. He mirado el volúmen del carro y le he dicho a Isa. 40 Euros. --¿Qué?. --Que eso que llevas ahí, por la pinta que tiene, apuesto lo que quieras a que te ha costado cuarenta euros.

--Tengo el ticket por aquí, no me acuerdo,  si aciertas, yo pago la cuenta, si yerras, la pagas tú, vale?

Isa ha tenido que pagar la cuenta, otra cosa no, pero ojo para la estimación del importe de la cuenta antes de pagarla, o su evaluación en función de su volúmen, tengo mogollón, aunque no se que pasará después de la operación.

--Este está como una cabra, ha dicho Cármen, dirigiéndose a Isa. Pues no me ha dicho que el mes que viene, cuando lo operen de cataratas, vendrá a tomar café, aquí, vestido de pirata...

Isa. --Eres libre de hacer lo que quieras, pero, ni se te ocurra sentarte con nosotras disfrazado, de pirata, o de capullo. Aquí venimos a pasarlo bien, no a hacer el ridículo con tipos extravagantes como tú. ¿Lo tienes claro? "

En un principio, había pensado añadir esto en la página 'Arroz con Conejo', pero, habría salido demasiado larga y como, además, no viene a cuento, lo dejo aquí.

Y, ¿donde lo pongo?. No encaja en ninguna sección. Lo pondré en Experimentos.

En fin. El Pirata.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 21 10 16.

ARROZ CON CONEJO

"Ayer tuve mi mejor día, de los que han transcurrido en octubre, aunque no descarto, en la decena que todavía queda para que muera el mes, tener otro incluso mejor. Disfruté plenamente de cinco horas compartidas con mis amigos anarco sibaritas, en Godelleta, en las que mezclamos ideas y viandas en una proporción de efectos mágicos.

Enseguida lo cuento, pero antes, una breve nota sobre el vía crucis que pasó mi mujer, que estuvo en otra cosa. Llevé a mi mujer a la Pedanía de El Saler, a casa de nuestra hija, donde le esperaban tres horas de plancha, a causa de la nula conciliación familiar que afecta a cualquier pareja, cuando ambos trabajan, y tienen un par de hijos a los que hay que llevar a la práctica de los entrenamientos de fútbol, porque están apuntados, uno en Pinedo, el otro en Valencia.

La disparidad de horarios, y la multiplicidad de tareas que atender, complica la vida doméstica, que debe ser auxiliada, en ocasiones, por los abuelos, y eso condiciona a veces sus actividades libertarias. Ayer, yo, no me dejé condicionar, y mantuve mi compromiso de asistir a la comida de Godelleta, pero mi mujer se quedó atendiendo sus obligaciones domésticas delegadas por su condición de máter amantísima.

Cuando terminó con la plancha, según me contó a mi regreso de Godelleta, puso la olla al fuego con el preparado para el arroz con conejo que había dejado mi hija en la cocina, para que lo terminara. El aroma del guiso, antes de poner el arroz, según me contó mi mujer, le hizo evocar nuestras estancias en la sierra, por los efluvios a hierbas aromáticas y a carne de caza que salían de la cazuela.

Echó el arroz en la cazuela y, cuando faltaban diez minutos para su cocción óptima, apareció mi yerno. --Tengo hambre. --Faltan diez minutos para que esté el arroz. --No voy a esperar, temgo mucho hambre. Fué a la nevera y se puso a comer otra cosa.

A los cinco minutos, apareció mi hija. --Que haces..porqué no has esperado al arroz para que comamos todos juntos....A continuación se fué a la cocina y salió con la cazuela de arroz, y sirvió tres platos, aunque faltaban cinco minutos de cocción. Mi mujer lo probó, está crudo, lo pongo un poco más en el fuego.. Ya he apagado el fuego, mamá, ese arroz es de cocción rápida, ya estará.

Mi mujer volvió a casa en autobús después de haber tomado solo dos cucharadas de ese arroz que no coció bastante, hambrienta y un poco triste al constatar el estrés con el que viven las parejas, cuando ambos trabajan, y deben llevar a sus hijos a que practiquen deportes en instalaciones distintas y distantes.

A mi me fué mucho mejor. Aunque de camino a Godelleta me cayó una tormenta encima, como iba sobrado de tiempo, detuve el coche, entré en un bar de carretera y tomando café y leyendo el periódico --que por cierto traía la noticia de una mujer a la que fueron a deshauciar, y llevaba cinco meses muerta-- esperé tranquilamente a que cesara el aguacero.

Reanudé la marcha con una parsimonia en la conducción que hacía tiempo no disfrutaba, celebrando el paisaje que veía, ciñéndome en cada curva a la derecha con la destreza de un profesional y, cuando llegué al chalet de Chimo, donde se celebró la reunión, cargado con mi carrillada en la olla exprés, ya había cuatro colegas ocupados en la preparación del evento.

Durante las horas que permanecimos allí, llovió de manera intermitente, pero el patio de la casa dispone de una cubierta que protege de esas inclemencias. En el horno moruno, la hoguera de leña crepitaba en espera de las delicias que vendrían.

Fueron llegando el resto de comensales, hasta ocho. Con los preparativos de la comida se inició el coloquio, del que solo destacaré la intervención de Eutiquio, quien afirmó que, en su orígen, el PSOE ya tuvo dos almas. Una, representaba el socialismo volteriano. Voltaire, un revolucionario e intelectual francés, representó el socialismo progresista, liberal y tolerante, pero más bien burgués, socialismo, sí, siempre que no me toquen mis intereses.

La otra alma, la marxista, estaba mas cerca de los desarrapados, de los miserables, de los desesperados, pero en su momento, el vaquero sevillano llamado González hizo que su partido se desprendiera de esa carga solidaria, para imponer su socialismo pragmático, como el de Lula en Brasil.

Eutiquio sostuvo que la actual situación en ese partido, solo es la reanudación de ese conflicto entre dos almas, una de las dos se daba por muerta, pero los nuevos tiempos la hacen aflorar de nuevo.

Empezamos con unas aceitunas gordales, sin hueso, que no había probado nunca, las venden en Consum, en un tarro de cristal, unos vinos y unas cervezas, con limón y sin alcohol. Un chorizo que trajo Pascual, de una localidad castellano leonesa, un par de ensaladas muy bien surtidas y un puchero de caracoles, lavados uno a uno por uno de los comensales en su casa, con un sabor óptimo a picante, sin pasarse, pero se notó.

Me levanté de la mesa, fuí a la cocina, puse la olla en el fuego, y serví un par de platos con la carrillada, a modo de aperitivo. Fué visto y no visto, desapareció enseguida. Rafaelito vino enseguida con una gran bandeja de embutidos y tocino asados, el chorizo, sensacional, no picaba nada, lo hace un carnicero del Barrio del Cristo muy moderado con los picantes. Las morcillas, estupendas, las longanizas, correctas, pero el tocino, juro que no supe si estaba comiendo tocino, o cochinillo en algún restaurante de Segovia.

A esas alturas de la comida, Bartual ya había llegado con un vino francés de veinte años, otro de la Ribera del Duero, uno de la Ribeira Sacra, y es que mis colegas son anarquistas, sí, pero no son estúpidos a la hora de elegir los vinos. Tal vez, sean, también, un poco volterianos.

Yo solo probé un culín del Ribera del Duero, porque últimamente me tira más la cerveza, siempre que no sea Amstel, claro.

Luego vino el corderito asado a la leña, mis colegas dieron cuenta de las cuatro o cinco botellas de vino que había en la mesa, luego, Rafaelito, sirvió un brazo de gitano hecho con crema pastelera, su especialidad, y se abrió el turno de los licores.

Diferentes variedades de orujos, ginebras y otros que no identifiqué. Un ron venezolano de veinte años --probé un culín--que desató la locuacidad de Eutiquio. Contó Eutiquio, que González fué muy amigo, y socio?, de Carlos Andrés Pérez, el gobernante mas ladrón de la historia venezolana y, cuando llegó Chávez, los socialistas volterianos de aquí iniciaron una campaña de acoso y derribo contra Venezuela que aún dura, ahora, con más sentido, por culpa de Maduro.

Terminó Eutiquio su alusión a González, remarcando su carácter volteriano, pues cuando dejó la presidencia del gobierno socialista se quedó de asesor de Carlos Slim, la segunda o tercera fortuna mundial, nada menos. Soy socialista,sí, pero que no me toquen mis intereses.

Después del café, la charla se prolongó en un ambiente distendido y Chimo propuso la creación de un grupo de Wasap, 'Amigos Ingobernables' con el fin de coordinar las próximas salidas a los montes de diversas provincias, en busca de hongos. Yo no voy a esas excursiones, pero, ante la insistencia de Chimo, le he dado el móvil de mi mujer, para que nos comuniquemos, yo no tengo ni puta idea de Wasap, ni de casi nada.

El regreso a casa, después de llenar una bolsa con los frutos del limonero de Chimo, que me había encargado Encarna, fué un delicioso paseo en mi coche entre los dulces paisajes de Godelleta, los grises algo neblinosos que los envolvían, y una duda que me atormentó en el camino, ¿seré yo también volteriano?.

Ayer tarde, el móvil de mi mujer comenzó a recibir mensajes de los miembros del grupo. Uno de ellos, muy atinadamente, decía, 'Cuida tu incontinencia verbal'. Llegó demasiado tarde.

Y ahora, ¿donde pongo esto? Lo pondré en Cocina, aunque no lleva en concreto receta alguna, si se puede considerar que contiene alguna sugerencia para un menú campestre, no?."

En fín. Arroz con Conejo

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 21 10 16.

miércoles, 19 de octubre de 2016

LA CARRILLADA

Ayer, cuando volví del Aula de Teatro, me puse a guisar unas carrilleras. Me relajó mucho, aunque las dejé a medio hacer, para terminarlas hoy, pues mañana las he de llevar a Godelleta, en la olla exprés. Será mi contribución a una comida anarco amistosa, convocada por Eutiquio, cura, anarquista y ex secretario de un sindicato de CGT, a la que he tenido el honor de ser invitado.

Esa organización anarco sindicalista aún sobrevive, a pesar de la dura competencia de los sindicatos más próximos al sistema. Nunca he sido un sindicalista activo, pero me siento gratificado por haber sido, durante dos años, asesor económico de CGT, cuando Bartual, que se encarga mañana de preparar una torrada que completa el menú de la comida, fué su secretario general.

Mientras escribo estas líneas, escucho el zumbido del vapor que sale de la olla. He comprobado, antes de volver a ponerla al fuego, que la carne todavía no tiene esa textura melosa, suave, característica de una buena cocción, y el sabor del caldo refleja demasiado el azúcar del Xerry, por lo que he debido rectificarlo de sal.

Puede parecer exagerado, pero conseguir una buena carrillada, en su punto perfecto, es tan complicado como constituir un gobierno de coalición. En ambos casos está en juego, cuando se trata de la carrillada, la satisfacción de los paladares de los comensales. Una satisfacción que, además de inmediata, percibida por la razón gustativa, puede llegar a ser permanente en el recuerdo de quienes la disfrutan.

De igual modo, según sea la mezcla representativa en un gobierno de coalición, la ciudadanía percibirá sus efectos como algo positivo, un éxito de gobierno, aunque sea temporal, o bien se sentirá defraudada porque los ingredientes puestos en el guiso no dan el resultado que se esperaba. También en este caso, la sensación que perciban los ciudadanos puede llegar a ser permanente, hasta el punto de no volver a votar a los responsables de una coalición mal cocinada.

No estoy seguro de que esta analogía entre carrillada y coalición sea coherente. Menos aún, que la expresión coalición sea coherente con abstención, ese término que parece tener una naturaleza mágica, que, solo con invocarlo, sea la solución a la falta de unidad gustativa de los ingredientes con los que se cocina ahora el guiso político en este país.

Tampoco afirmo, en modo alguno, que las consecuencias, meramente personales, de un error en la elección de los ingredientes, o en su tratamiento en la cocina, para conseguir una buena carrillada, sean comparables a las trágicas consecuencias sociales que se puedan derivar de una mala elección al configurar una coalición de gobierno, o forzar una abstención contraria a principios y valores que son propios de quien se abstiene.

Solo sostengo que el hecho de elegir, sea entre una variedad de ajos ú otra, entre una ú otra filosofía política, tiene en si mismo una cierta complejidad y lleva aparejado el inevitable riesgo, personal en un caso, colectivo en otro, de caer en el error.

Consciente de esa dificultad, cuando cocino la carrillada lo hago con una receta experimentada durante mas de treinta años. La lista de ingredientes de aquella receta, exceptuando la carne, --una receta publicada en su día que se le atribuyó, entonces, al cocinero de Felipe González para el rabo de toro-- es la que sigo usando desde entonces, y ahora, para la carrillada. El otro día se lo comenté a un colega de Teatro y me dijo, --Ahora tendrías que meter en la olla al propio Felipe González.

Una lista de ingredientes, no es suficiente. A la hora de la verdad, sabes que has de poner dos ajos secos en el sofrito, pero de la elección de esos dos ajos, de su estado, de su textura, depende en buena parte el sabor del guiso. El tomillo, si lo has traído hace tres días de la sierra, fresco, mejor que uno que ya esté apolillado desde la última vez que hiciste ese plato. En cuanto al Xerry, has de tener ojo, que sea seco, no dulce, para que no te pase como a mí hoy, que me equivoqué con el fino, y ahora he debido corregirlo con la sal.

No voy a dar la receta completa de la carrillada, pues cualquiera la puede encontrar en la sección de cocina del blog, en realidad, mi preocupación básica al escribir esta entrada es alertar a aquellos que han de tomar decisiones, abstenerse, no abstenerse, formar un gobierno, en su caso, que sea capaz de responder a las expectativas que el país demanda, que dejen de leer a Maquiavelo y se pongan a estudiar el extenso catálogo de necesidades sociales urgentes e importantes que afectan a una parte sustancial de la población.

Si no se sienten capaces de hacer frente a las dificultades de todo tipo que conlleva cubrir esas necesidades, que abandonen sus ansias de gobernar, en favor de quien pueda y quiera hacerlo.

Hecha esta declaración tan generalista, aprovecho para que quede claro que, yo, no quiero a Rajoy en este guiso.

En fin. La Carrillada.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 19 10 16.

EL SHOW DEL DENTISTA

He bajado a la terraza de La Fuente, solo un momento, para tomar una infusión de manzanilla con doble bolsita. Aunque he visto a Isa y Cármen, y hemos intercambiado algunas anécdotas, que luego evocaré, me he marchado enseguida, no sin antes guardar en el bolsillo de la chaqueta un pequeño tornillo que había bajo la mesa, no sé porqué, antes de tomar el bus 6 para ir a la consulta del dentista.

La hora en el dentista, hoy íntegramente dedicada a limpiar y sanear una caries dental, se me ha hecho eterna. El dentista, mientras urgaba en mi dentadura con una cierta crueldad profesional, contaba que acaba de asistir a un congreso de odontología en Bilbao y que muchos de los ponentes han presentado unos vídeos sensacionales, más orientados a la divulgación mediática de sus consultas, con señoras estupendas en sus imágenes, gags dignos de un show televisivo y otras parafernalias, que a promover y divulgar novedades más o menos científicas de lo suyo.

Después de una hora de suplicio --indoloro-- porque no podía fumar, el dentista ha dado por terminada la sesión, luego de informarme de que a éstas seguirán otras, de por vida, porque, resuelto mi problema dental hay que iniciar un ciclo de tratamientos periodentales, para mantener las encías en estado de revista, raspados periódicos, esas cosas.

Teniendo en cuenta que hasta hoy me han soplado en el dentista mil cien euros por la prótesis superior y todo lo demás, me he sentido legitimado para, así como el dentista me ha contado el show de Bilbao, montar yo el mío, inspirado en la clase de teatro de ayer, de la que luego hablaré.

Plantado de pié, junto al dentista, con la chaqueta ya puesta para irme, he interpretado mi show:

'Amigo dentista... ¿Que es la anarquía? Nos dicen que la anarquía es desorden, pero es falso. La anarquía es, en su definición más precisa, la ausencia de jerarquía y son las jerarquías las que crean el desorden. Vosotros, amigos dentistas, contribuís a ese desorden, en lo económico, con vuestros precios abusivos"

A continuación, he sacado el tornillo recogido del suelo que llevaba en la chaqueta, lo he puesto en la palma de mi mano, y le he dicho al dentista, ¿Que es esto?. --Un tornillo, ha respondido. --Hoy he venido en autobús a la consulta, en un frenazo, se me ha caído ese tornillo de la cabeza, ¿te importaría recolocármelo, ahora, sin aumentar el precio de la visita?

He salido del dentista. Como no podía fumar, por la anestesia, he ido imaginando la entrada de hoy en el blog. He pensado que podía ir la cosa de teatro, no tanto por el show del dentista, sino por los contenidos, realmente creativos, espectaculares, de la clase de ayer en el Aula de la Malvarrosa.

El profe se extendió ayer sobre el teatro hablado y la expresión corporal que lo acompaña, dos modos de expresión teatral que hasta ahora hemos visto por separado, pero en adelante consideraremos como una sola unidad expresiva. Acciones físicas: Rectas, Redondas. Rápidas,Mediadas, Lentas. Un conjunto conceptual que reúne, en sí mismo, todo lo que hay que saber sobre teatro, sobre culquier modalidad de teatro, desde el más antiguo, desde el proto teatro, hasta la última comedia musical estrenada en Brodway.

La aplicación práctica de esta enseñanza fue, realmente, divertida, por la creatividad espontánea que surgió en los ejercicios. Los alumnos, en cola, debíamos salir al estrado de uno en uno, repetidas veces, y cada vez, que fueron muchas, decir un texto diferente, inventado, acompañado de acciones físicas, unas veces, rectas, otras redondas, répidas, mediadas y lentas, y con las diversas combinaciones que el largo ejercicio, de casi hora y media permitía.

Yo recurrí, en una de esas veces, a la definición de anarquía que tanto aprecio...'Amigos...que es la anarquía' y un colega, Amón, me dijo al terminar, --tío, eso que has dicho es de Bakunin?.--Que vá, es mío..--Pues parecía de Bakunin, oye...

En otro momento, recurrí a la memoria precaria de una  página del blog..--Cármen, Cármen es una casa residencial como las que hay en Granada. En uno de esos cármenes nació Lorca, a quien luego liquidaron en un paredón, por la desidia de los hombres..

Hubo improvisaciones de todo tipo, chistosas, líricas, yo recurrí en otro momento a aquello de 'Entre la adelfa y la jara/ de verde sombra lunar/ tú eres para mi la arena/ yo soy para ti la mar, y eso de Aleixandre, 'Entre tus piernas suaves nace un río, un río que navego eternamente', otros colegas dieron una intencionalidad política actual a sus improvisaciones.

En fin, sin exagerar, un extenso catálogo de citas, chascarrillos, ocurrencias y pensamientos, que dieron fé del ingenio de la gente de teatro que frecuenta esa sala. Hasta el punto de que una alumna nueva, que vino de oyente y ya se ha matriculado, licenciada en matemáticas, me comentó, luego, en la parada del autobús, cuando iba a tomar ella el 31, yo, el 19, 'Yo, como soy de números, me he quedado alucinada al ver lo 'literarios' que sois todos'.

Una experiencia teatral, la de la clase de ayer, para no olvidarla.

En el escaso tiempo en que permanecí en la terraza de La Fuente, con Isa y Cármen, nuestra memoria húmeda por la lluvia de ayer, evocó el viejo balneario de Las Arenas, en la Malvarrosa, antes de que construyeran allí un hotel de lujo. Antes de aquello, los pobres íbamos a pasar el día al balneario y por poco dinero, alquilábamos el mobiliario de playa, mesas y sillas. En mi caso, nos reúniamos cuatro adultos y cuatro niños alrededor de la mesa. Luego aparecía Walkyria, que venía en taxi, cargada con dos bolsas que contenían los guisos que había estado trabajando dos días para todos, sus caracoles con jamón y judías verdes eran exquisitos.

Walkyria, cuando percibió que le quedaba poco de vida, nos invitó a todos a paella de langosta en el restaurante de las Arenas, en un acto de despedida, muy emotivo. Fué citar el restaurante de Las Arenas, y mi memoria húmeda me trasladó al momento en que hice de figurante en la peli Tranvía a la Malvarrosa.

Basada en una historia de Manuel Vicent, a quien, durante el rodaje vi paseando por la calle donde estuvo el cine Princesa junto al escultor de Castellón, Ripollés, que ha llenado nuestros espacios urbanos con sus alegorías falleras.

En la peli, el capitán general Rios Capapé, jefe militar de la plaza, entra en el balneario en un coche descubierto, en compañía de una guapa morena de alquiler, precedido por una compañía de soldados que desaloja a los clientes del restaurante, de una boda, creo recordar, para eludir compañías molestas mientras se solaza con la morena.

Los invitados salen corriendo del restaurante, perseguidos por las bayonetas. Uno de esos invitados, soy yo. En la última escena de la peli, aparece un elegante caballero, vestido con un traje gris de 60.000 pelas de los de El Corte Inglés, sentado en un velador en el balneario, leyendo el periódico, acompañado de dos chorbas. Soy yo.

Aquella experiencia de figurante, al repetírse tanto las escenas, tal vez dejó fijada en mi conducta la afición por sentarme en una mesa de café, acompañado de dos mujeres. No sé.

En fin. El Show del Dentista.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 19 10 16.

martes, 18 de octubre de 2016

LLUEVE

Llueve, lo que desaconseja bajar a la calle y trastorna la rutina de mis costumbres. En lugar de bajar a comprar tabaco, tomar una infusión y charlar con las vecinas en la terraza de La Fuente, para luego añadir una página nueva al blog, hoy lo haré al revés, primero escribir, luego fumar, que no crean que no es un sacrificio para alguien como yo, esclavo del tabaco, y de las vecinas.

Por cierto, ayer lunes, no añadí ninguna página nueva al blog. Sufrí una terrible crisis creativa, que me duró media hora, al cabo de ese tiempo ya tenía diez argumentos en la mesa, pero eran tantas las visitas que se estaban recibiendo en las páginas El Avión y Paisaje Serrano, un auténtico éxito de atencióm por parte de los usuarios, que me dije, pa' qué.

Por un lado, añadir algo en ese momento solo habría servido para desviar la atención del público en esos focos de interés. Por otro lado, no me llevo un duro de esta mierda de trabajo que vengo realizando desde hace nueve años, que realizo por altruísmo, aunque haga crecer mi ego hasta un punto desmesurado, así que pa' qué, que más dá una página más o menos.

Respecto a la justa retribución que no percibo por mi esfuerzo cotidiano, se me ha ocurrido una idea perversa, ja ja, para corregir esa injusticia. Al releer la página que incluye una justa queja contra la calidad de un pack de cerveza Amstel, que me salió malo, se me ha ocurrido que si desato una campaña contra Amstel, esta vez de mala fé, insistiendo cada día en que encontré sustancias potencialmente peligrosas en los últimos botes que consumí, esa queja pública con el tiempo recibirá 90.000 visitas, todo a lo que puedo aspirar por ahora, pero multiplicadas por diez amigos de cada usuario, como sucede con los votos del PP, ofrecería la nada despreciable cifra de 900.000 impactos negativos para la marca, que solo exigiendo un rescate de 1 euro por impacto como condición para cesar en el ataque, supondría una buena ayuda para mi pensión que, a buen seguro, si vuelve a gobernar Rajoy, no saldrá bien parada.

Este es uno de los diez argumentos de ficción que dejé ayer sobre la mesa sin publicar, no vaya a pensar Fernández Díaz,de quien ahora hablaré, que se trata de un delito informático planificado.

Llueve... cuando he bajado a La Fuente me he acomodado junto a la barra en el interior del local. Mientras tomaba una infusión de manzanilla con doble bolsita, en la tele del bar aparecían los mismos tristes tigres de siempre, en ese programa de Los Desayunos de la 1, pero esta vez acompañados de tigresas, una de ellas, no triste, tristísima.

Me ha parecido reconocer en su gastada humanidad a aquella periodista tan belicosa que una vez hizo un discurso flamígero, desde un balcón oficial y que ahora me ha parecido, escuchándola, el elemento más reaccionario del periodismo residual de aquella época.

Estaba yo preguntándome porque le llaman Los Desayunos a esta mierda de programa, seguramente lo más manipulador de la tele pública, cuando, al volver a mirar la pantalla he visto la imágen de Fernández Díaz desayunando. Este caballero, catalán y nacional católico, por desgracia para los Guardias Civiles que dan el callo todos los días, todavía ministro de Interior, aunque sea en funciones, hacía una solemne intervención en defensa del honor de la Guardia Civil, ya saben que dos de sus miembros han sido agredidcos en Navarra, aunque la gravedad de sus lesiones ha sido mínima, la campaña que ha montado el Díaz para engordar el suceso con motivaciones políticas, no tiene precedentes en la historia del Cuerpo.

Tengo una propuesta que me parece más eficaz, para compensar el desacato que han sufrido esas personas y defender su honorabilidad. Que dimita el Ministro del Interior, pero antes que haga dimitir al Director General de la Guardia Civil, porque los archivos de televisión tienen memoria y nadia debería ignorar el trabajo sucio, indigno, que obligó a realizar a su gente, aquel campeón de los disparos, de goma o no, contra indefensos civiles que se acercaban a nuestras costas, la vergüenza nacional que supuso aquello de las concertinas, un atentado a los derechos humanos, pero, sobre todo, las mentiras públicas, hay hemeroteca, que pronunció quien, en lugar de ser cesado, todavía ostenta el mando de ese cuerpo, que no permite que se sindiquen sus integrantes, para que se escuche su voz cuando hay conflictos que afectan a su ética profesional, mas atacada por sus propios jefes, que causan un daño a su prestigio,  mas doloroso que un tobillo roto.

En cuanto a quienes han agredido a los agentes, que caiga sobre ellos el peso de la ley, pero que sean otros, no el conspirador ministro en funciones, ni el embustero compulsivo que los dirige, quienes la hagan cumplir, para bien de todos, de los guardias, y del país.

No sé si me he pasado, en todo caso, estoy dispuesto a defender este punto de vista ante quien sea. Para no terminar la página con este abrupto comentario, me despido con la mini crónica de la visita al mercadillo de Russafa, el lunes, cuando acompañé a mi mujer, primero al banco, luego a lo demás.

Nos dieron las dos en la calle, esa es la verdadera razón de que omitiera mi página del lunes en el blog.

Mar, la chica del banco, nos recibio con un --Hola como estás... al que yo respondí con un silencio estudiado, mirándola a los ojos, --No lo ves... --Es verdad, estás cambiado, te sienta bien que te hayas dejado barba...--No he sido yo, ha sido la barba...

Después de cancelar un plazo fijo que hemos dejado en la cuenta..,.total, no te dan ná.. domiciliar el pago del recibo de la comunidad, nos han rebajado veinte euros este mes, no me lo puedo creer, y cambiar cuatro billetes de quinientos, nada de pitufeo, para tener suelto en casa, hemos ido a la biblioteca, donde mi mujer ha sacado un ejemplar de la trilogía de Dolores Redondo, la flamante premio Planeta, Legado en los huesos, un tocho de más de quinientas páginas, de las que ayer ya se había papeado más de un tercio.

Salimos de la biblioteca, contentos por haber pillado lo de Dolores, y mi mujer se lanzó a una euforia compradora como nunca antes había visto, una alcachofa para la ducha y un adaptador de portalámparas para la casa de la sierra. Calzado deportivo para nuestras eventuales mini vacaciones de otoño en algún lugar de la comarca de Ademúz, que estamos planeando, zapatillas de andar por casa, para el año que viene, dijo, porque las que tiene solo durarán tres meses más, unos pinkies para los pìés, y unas napolitanas --tengo hambre, dijo-- que nos papeamos en un bareto tan cutre, que nos sirvieron las patatas fritas en un cubito metálico lleno de óxido y roña, junto con dos cervezas, Mahou, no Amstel, naturalmente.

Aún le sobró tiempo y energía a mi mujer para que nos detuviéramos en un anticuario y mostrarle las fotos de dos lámparas antiguas de cerámica y cristal que tenemos en la sierra, con intención de vendérselas. El anticuario las miró detenidamente y dijo, no me interesan.

Creo recordar que luego fuimos al paki, a por fruta, mango, ciruelas, mandarinas y manzanas. Cuando regresamos a casa, cargados como asnos, entré en el estanco y compré un paquete de West, azul, bajo en nicotina, siguiendo el consejo que me dió Cármen, con quién he tomado hoy café en la terraza, cuando ha cesado de llover, pero que siguiendo la nueva política de no transcribir en el blog conversaciones de bar privadas, nada voy a decir de ese encuentro.

En fin. Llueve.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 18 10 16.

domingo, 16 de octubre de 2016

PAISAJE SERRANO

Acabamos de volver de la casa de la sierra. Hola, de nuevo. La llegada a la sierra, el sábado, fué espectacular:

 "Desde la mesa instalada en la terraza contemplo las asombrosas superposiciones de colores y formas, de luces y sombras. En primer plano, las hojas resecas de los lirios, una planta con un potencial que resurge cada año con una firme verticalidad amarilla. 'El Sueño de los Lirios Amarillos' es una vieja página del blog que se puede consultar para saber algo más de los lirios.

A continuación, los romeros, de una especie forastera que trajimos aquí al rehabilitar la casa y que se distingue de la autóctona cuando la eclosión de la primavera hace brotar sus flores de distinto color.

Los hierbajos secos del camino, un poco más al fondo, tras los que emerge una forma pétrea del subsuelo, que surge aquí y allá, dando cuenta de la naturaleza geológica del lugar, y a su izquierda, la corona de las vides, desnudas ya de frutos, que comienzan a ofrecer en sus pámpanos los púrpuras y dorados de aquel lejano otoño en que los contemplé por primera vez, con el mismo encantado asombro de ahora mismo.

La arcilla de los campos en barbecho, y más allá, el verde plateado de los olivos, cuyas hojas devuelven el reflejo del sol que las calienta desde el lado de levante, y la dramática escasez de las encinas supervivientes de la masacre a que las someten los cultivadores que las sustituyen por otros árboles más productivos.

Al fondo de ese paisaje rural se levantan las impresionantes colinas que lo guardan, con millones de árboles de hoja perenne y algunas viñas en sus pendientes, dibujadas como si fueran un motivo geométrico, como en la Ribeira Sacra gallega o las riberas del Rin.

Del cielo que aparece sobre las colinas, solo puedo decir que parece azul, pero no sé si es azul. Hay otra página en el blog, Azul, que profundiza en esa duda, atendiendo a la composición físico química de esa masa gaseosa que necesitamos para vivir, y deberíamos cuidar un poco más, no?.

Lo ignoro todo sobre el azul del cielo, pero resulta grato disfrutar de la contemplación de los azules de Renoir, de Vermeer, de Van Gogh, de Sorolla, de Picasso, de tantos como han explorado el misterio del azul."

--¿Almorzamos?.... Mi mujer acompaña mis divagaciones en la sierra. Su presencia elegante evoca la figura de la actual primera ministra de Reino Unido. Espero que no me dé nunca puerta, Brexit. Si hace falta que yo cambie, cambiaré, lo juro, siento la necesidad imperiosa de acompañar a esta mujer el resto de mi vida. ¿No le sucede a usted con la suya?.

Aparece mi mujer en la terraza donde he instalado la mesa para 'pintar' este paisaje, con una bandeja de atún con queso fresco y un par de cervezas Mahou, nada de Amstel hasta que no resuelvan los problemas de calidad de sus últimas remesas.

Esta foto del paisaje serrano queda más completita, ¿no? con la bandeja, las copas y las cervezas que nos vamos a papear enseguida. Salud. Desde uno de los más bellos paisajes serranos de la comunidad, un saludo cibernauta a todos.

En fin. Paisaje Serrano.

P.S.Antes de regresar de la sierra he escuchado por la radio una interesante entrevista al director de La Isla de los Vientos, que se presenta en cines la última semana de noviembre. Una crónica de la estancia de Unamuno en su obligado exilio de Fuerteventura, que incluye su posterior enfrentamiento verbal con el fundador de la legión, Millán-Astray, en la Universidad de Salamanca, con una interpretación de José Luís Gómez en el papel de Unamuno, que en la entrevista han calificado de magistral. No hay que perdérsela.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 16 10 16.

sábado, 15 de octubre de 2016

AVISOS Y ESPANTADAS

Nos vamos a la sierra. Durante un par de días no habrán entradas nuevas en el blog. En esta ocasión, no recomiendo a los usuarios que se entretengan con las entradas mas antiguas, por considerarlas las mejores.

La inesperada productividad del blog en lo que ha transcurrido del mes de octubre, 19 entradas en quince días, me invita a suponer que, si se centran en ellas, tal vez sonrían, lloren, blasfemen, o se larguen a otra parte del universo de Internet.

Un saludo cibernauta.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 15 10 16.

viernes, 14 de octubre de 2016

EL AVIÓN

Estoy en la terraza de La Fuente, tomando una infusión de manzanilla. Anoche cometí el error de tomar un café antes de irme a la cama y no pegué ojo en toda la noche. No se les ocurra hacerlo en su casa, amables usuarios que visitan el blog, tomar un café antes de acostarse.

Creo que voy a dejar de tomar café, me paso a las infusiones. En esta mañana luminosa, con el cielo despejado y la luz iridiscente del sol marino rebotando por Levante, disfruto de la contemplación solitaria de la vida y su entorno, cuando se sientan a mi lado Isa y Cármen.

Cedo a la debilidad de confesarles que escribo en el blog, en ocasiones inspirado en nuestras charlas de bar, y me dicen, ambas a la vez, si se te ocurre contar algo de nosotras en el blog, te partimos la cabeza.

Impresionado por la verdad de esa declaración, decido, no solo dejar el café, sino abstenerme de citar charlas de bar. Miro hacia el cielo, hoy de un espectacular azul translúcido, y un avión comercial que se desliza en las alturas con una suavidad de cámara lenta viene en mi ayuda para salir del embrollo este de contar, a veces, cosas en el blog que no deben contarse porque pertenecen al dominio de lo privado.

Hoy la cosa irá de anécdotas personales vividas por mí en vuelos comerciales. El Avión.

Mi primera experiencia en un vuelo comercial data de hace medio siglo. Volvíamos de Palma de Mallorca, mi mujer y yo y, en nuestra ignorancia de debutantes como pasajeros comerciales pensamos que bastaba con dejar el equipaje en la Agencia de Iberia, en el centro de Palma, que ellos se encargarían, directamente, de embarcarlo en el avión.

En el momento de embarcar nos enteramos de que nuestro equipaje seguía donde lo dejamos, que debíamos haberlo recogido para facturar en el aeropuerto. Hay que ver lo ignorantes que éramos entonces. Casi como ahora. La incidencia se resolvió con un propina a un empleado del aeropuerto, para que trajera nuestro equipaje, y tomando otro vuelo más tardío, al que por su horario se le llamaba 'El golfo', frecuentado por personal de Iberia y algún despistado como nosotros.

Durante una etapa de mi vida laboral, volaba todas las semanas a Madrid, para hacer labores de supervisión en una empresa madrileña participada por otra de aquí. Fué por aquella época en que los de Eta, ayudados por los irlandeses, hicieron volar a Carrero Blanco, dentro de su coche, por encima de los tejados de un edificio de la calle Claudio Coello de Madrid. Ese día, el del atentado, se encontraban en Madrid, el Presidente y el Director general de la empresa de aquí donde yo trabajaba como economista. Fueron testigos muy cercanos del suceso y volvieron muy impresionados.

En uno de aquellos vuelos, tan frecuentes, tan repetidos, que tanto me molestaban por las esperas en los aeropuertos y, en ocasiones, por la entonces comida de plástico de Iberia, tuve la suerte de que se sentara a mi lado Felipe Garín, uno de los mas conspícuos representantes de la burguesía artística valenciana, que por entonces dirigía el museo madrileño de El Prado.

Conocí a Felipe cuando llevaba el mismo mono de faena que yo y trotaba con dificultad por su, entonces, condición algo obesa, por los campos de entrenamiento del acuartelamiento de Chirivella, del Ejército del Aire, con el mosquetón al hombro.

Aquella división, la 31, en la que compartimos instrucción militar durante un mes, era la de los enchufados, voluntarios, pero unos mas enchufados que otros, porque Felipe desapareció después de aquel mes, y ya no lo volví a ver hasta que coincidimos en aquel vuelo de Iberia, mientras que yo me chupé un año de mili, si es que se le puede llamar mili a habitar una oficina militar de Estado Mayor.

Menudas paellas servían, y las cataba el general, como era de rigor. A veces, echo de menos el sabor de aquellas paellas, lo único que echo de menos de aquella etapa, además del conocimiento de personas interesantes con las que conviví aquel año. De Felipe, en particular, supe que, además de El Prado, dirigió aquí el San Pío V, y las mas importantes exposiciones de arte plástico que se han ofrecido en Bancaixa, las ha comisariado él. Un saludo, Felipe, si estás por ahí.

Podría extenderme con alguna anécdota de esos vuelos de corta distancia, como el pánico de aquella azafata que nos acompañaba en un vuelo desde Baleares, en una situación muy peligrosa de turbulencias. Verla acurrucada en el suelo junto a la cabina del piloto, sujetándose la cabeza con las manos, no contribuyó a paliar la ansiedad del pasaje en aquella situación, o citar aquel vuelo a San Sebastián, sentado en un transportín en uno de aquellos aviones de hélice, con el fuselaje de chapa  ondulada, los que en tiempo de guerra llamaban 'la pava', pero me apetece más referirme a los vuelos de ida a Basilea y vuelta de Amsterdam, para cerrar esta breve crónica de mis experiencias en vuelos comerciales.

Uno de los paisajes más hermosos que he podido contemplar desde el aire, se ofreció a mis ojos en un día claro y despejado en el que volamos por encima de los sistemas montañosos, al sobrevolar el entorno de Suíza antes de tomar tierra, para luego subir al crucero que nos llevaría a pasear por el Rin y sus riberas.

Ese vuelo, quedó en mi memoria como uno de los mas placenteros de mi corta carrera de viajero en vuelos comerciales. Ya en el aeropuerto de Basilea, nos encontramos con tres puertas de salida en la terminal, cada una daba acceso a un país distinto.

Quizás, mi experiencia aeroportuaria más desagradable, sucedió en el vuelo de vuelta Amsterdam-Madrid. Por aquellos días, estaban aún recientes los atentados terroristas de París y Bruselas y los procedimientos de seguridad que aplicaban en aquel aeropuerto eran tan extremos, que tuve una bronca con quien me registró, me cacheó, y me habló en un tono militar, que yo no recordaba desde que hice la mili.

En cambio, al llegar a Madrid, cuando unas horas después de la llegada a Barajas fuimos a Atocha para tomar el AVE a Valencia, volví a recuperar el ambiente tranquilo y desenfadado que caracteriza a nuestro país, tanto que al ascender por una escalera mecánica, antes de que pudiera darme cuenta, me robaron la cartera.

'Por fin, ya estamos en España'. Me alegré de haber dejado atrás los excesos de los protocolos de seguridad holandeses, a pesar de 'perder' la cartera.

En fin. El Avión.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 14 10 16.

jueves, 13 de octubre de 2016

INVESTIDURA

He bajado a la terraza de La Fuente. El día comienza algo inestable, aunque cualquiera sabe como acabará, porque el tiempo meteorológico, como el político, no son fáciles de predecir.

Me he acomodado en el interior del local, junto a la barra. Mientras esperaba que se enfriara el cortado, una pantalla de televisión ofrecía la imágen de tres periodistas. En la faldilla de la pantalla ponía que aquello era un desayuno, informativo, supongo, porque esos tios tan serios, vestidos de negro, que no tomaban café, me han parecido la antítesis de mis divertidos desayunos con Cármen, en la terraza, quién intuyo que hoy no vendrá.

Decido permanecer junto a la barra, atento al discurso de los periodistas. Al parecer, el tiempo desapacible de aquí no es nada comparado con la tormenta catalana. No solo empapelarán a los políticos de un municipio por negarse a respetar la fiesta de la Hispanidad en su consistorio, sino que la violencia de la tormenta se ha llevado a una pobre persona arrastrada con su coche por el agua del Maresme. Descanse en paz.

En lugar de disfrutar de un chocolate con churros, los tíos de negro del desayuno se han puesto a hablar de la Investidura. Investidura. Ha sido escuchar esa expresión y enseguida he sabido que, gracias a ese programa de la tele, que no veo nunca, saldría de La Fuente con el tema para la página de hoy.

Mi propuesta para resolver la incertidumbre política que nos envuelve es que, en lugar de celebrar, en su caso, una investidura que se supone acabará con la incertidumbre, se escenifique una Desvestidura, me explico.

Quien quiera someterse a la investidura, que comparezca antes desnudo ante el parlamento. Que ofrezca su entera desnudez, sin tapujos, a sus señorías. Su cuerpo desnudo ofrecerá la noble belleza de la política, sin ocultar las máculas que un tiempo demasiado largo ejerciendo ese oficio deja, inexorablemente, en su naturaleza, y que la práctica del vestido oculta, con lo que nos quedamos sin saber que hay de verdad en cada candidato, y cuánto de máculas mendaces.

Las nubes, fuera, han comenzado a moverse. He salido a la terraza. No se si ha sido la grisura algo triste del comienzo del día, o las gotas desmayadas que me han humedecido el rostro y han evocado la ausencia de Sánchez en la investidura, pero esas gotas se han colado en mi memoria más antigua y han leído la letra de una vieja canción que cantaban las mujeres de mi infancia, que trato de recordar, aunque le pongo otro título:

"INVESTIDURA"

 "Ay...ay...ay...ay..../ cómo se la lleva el río../ ay...ay...ay..ay.../ lástima de mi querer../ con razón tenía celos d'el../ Una noche de verano../ cuando fué a verla su novio../ ay...no estaba en la ventana../ y la vió muerta en el río.../ que el agua se la llevaba../ ...ay..ay. ay...ay..."

No se si es la grisura triste del día, las gotas húmedas que me humedecen el rostro al salir de La Fuente, o los tristes tíos de negro del programa del desayuno televisivo, pero este potaje hace que regrese a casa con un cierto toque melancólico.

Yo hubiera preferido un candidato más jóven a la Investidura. Alguien que pudiera mostrar a todo el país la belleza de su cuerpo desnudo, -no hablo de Ciudadanos-- exento de máculas mendaces, de costras envejecidas por el ejercicio durante demasiado tiempo del noble oficio de la política.

En fin. Investidura.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 13 10 16.

miércoles, 12 de octubre de 2016

EL DÍA DE LA DUDA

"Hoy es doce de octubre. Me he levantado a las ocho de la mañana, me he duchado, me he vestido, he cogido la chaqueta de tejido sintético, por la duda de si va a llover, o no, he mirado en el almanaque el día en el que estoy, y he bajado a la calle con la certeza de que hoy es doce de octubre.

Mientras caminaba, con paso firme, hacia la terraza de La Fuente, intuía, no sé porqué, que hoy sería un día de certezas.

De la certeza de que ha desaparecido para siempre el tembleque de mi mano derecha. Cuando me han servido el café con leche, al disolver, yo mismo, con la cucharilla, el azúcar en el café, --ya no le pido al camarero que lo haga, porque ya estoy curado-- el tembleque de antes ha vuelto, incluso con más virulencia, y una buena porción del líquido cafetero ha salido volando y ha aterrizado de un modo espectacular en mi chaqueta. Menos mal que su textura es sintética y ha bastado restregar un poco con una servilleta y la mancha ha desaparecido.

Esta tontería, esta mínima experiencia ha motivado, sin embargo, mi primera duda del día. ¿Que hacer?, seguir tomando litio hasta el día veinticinco en el que tengo visita médica, aún sabiendo que este temblor lo causa directamente la ingestión de ese fármaco. Hacer una consulta telefónica para pedir consejo médico o tratar de adelantar la fecha de la visita. No sé.

Cuando ha llegado Cármen a la terraza y se ha sentado a mi lado, la chaqueta estaba exenta de manchas. En otra página, expresé, por medio de una conversación telefónica de ficción, que Cármen vendría hoy. Tenía la certeza de que si invocaba su presencia así, ella vendría.

--Hola, Enrique, como estás... -- Feliz de verte otra vez..No he vuelto a misa desde el día de mi boda, pero doy gracias a Dios porque, hoy, estás aquí.

Tengo la certeza de que se cumplen dos meses desde que el nombre de Cármen apareció por primera vez en el blog. En aquella entrada del diez de agosto. Durante estos dos meses, Cármen y yo, yo y Cármen, hemos compartido saludos, sonrisas, ironías, requiebros, dudas, noticias sobre nuestra salud respectiva --me han dicho que tengo un corazón de veinte años, si alguna vez lo necesitas, te lo doy-- Quédate con el, pero si puedes, préstame un pärpado, mira que hinchado está hoy el de mi ojo derecho.

Ahora tengo una duda, otra. Esta relación tan fluida, tan gratificante, tan recíprocamente empática entre esta mujer y yo, a que se debe? Es una corriente fluída de empatía que nos protege de la tentación del deseo carnal?

En dos meses, nunca nos hemos tocado, solo hablamos, pero después de sostener una conversación de una hora, día tras día, sospecho que algo surge entre nosotros, no sé si esa variante del amor que describió Platón, o es el preludio de un fogonazo que, cualquier día, podría destruir en su combustión nuestra inocencia.

Otra duda. To be or not to be. Ser amigo, o ser amante y dejar de ser amigo. Hoy he tenido la alegría de saber que Cármen se quedaba hasta las once. --Mi hermana se lleva a mi madre a la plaza del Pilar, y por fin, tengo más tiempo libre. --Me alegro por tí, yo he de irme a las diez, pues también voy al Pilar.

Mi mujer es de familia aragonesa y así como en Zaragoza lo andan celebrando con esos rituales de saltos y cabriolas a los que llaman jotas, aquí se hace algo parecido. Hoy es el día del Pilar, sí, pero ayer vi en la tele a Miquel Iceta decir que en tiempos del franquismo más vetusto, a este mismo día se le llamó, Día de la Raza!, nada menos, y hasta creo que otros dicen que hoy se celebra el día de la Hispanidad.

¿En que quedamos? ¿Hispanidad?, hispano...España... viejo imperio.. me suena a retruécanos de nobleza e hidalgía, de glorias pasadas...de aquellas certezas imperiales de que en España no se ponía el sol.

Pues, mira por donde, ahora se oculta y está lloviendo.

Esa lluvia cae sobre un país entero mas dubitativo de lo que ha sido nunca. El país de la duda. Investidura...Elecciones...Rajoy...anónimos del PSOE que aún no conocemos, las clásicas etiquetas a los 'populistas' y una incertidumbre que gotea sobre los hombros de todos, de los electores, de los elegibles, de los observadores, hasta de aquellos que creen saberlo todo y piensan que por muy inestable que se muestre la política, la economía va como un tiro, entre los que me cuento."

Podría expresar hoy, aquí, mas dudas, pero me contengo, solo aludiré, para terminar, a que aún no he despejado mis dudas sobre si supe o no expresar, en la página de ayer, ese dilema entre ficción y realidad, y si existe, o no, esa dicotomía.

Si llego a superar esa duda, serán los primeros en enterarse.

En fin. El Día de la Duda.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 12 10 16.

martes, 11 de octubre de 2016

FICCIÓN, REALIDAD?

Al regresar de la filmoteca, después  de ver la peli de la que luego hablaré, acabo de darme cuenta, al releer la página La Cita, de que después de nueve años de escribir en el blog hay un signo que distingue ahora mi escritura. El intento de contar la realidad como si fuera ficción y la ficción como si fuera realidad.

La dicotomía entre realidad y ficción, en mi opinión, no se sostiene, pues la ficción es un producto humano y, como todo lo humano, es parte de la realidad. ¿O no son reales las toneladas de polvo que cubren los millones de ejemplares que duermen en las bibliotecas bajo la etiqueta de género fantástico, es decir, ficción literaria?

Y no son fantásticas, absolutamente, las pinturas de Altamira, nacidas en una realidad que ya no existe?

Tal vez por eso, sin ser consciente de ello, al describir en La Cita un hecho tan prosaico y real como la asistencia a un acto sanitario de electro diagnóstico, he rodeado la historia de un aire de ficción que le ha dado una pátina de experiencia sadomasoquista, algo alejado de la realidad, pero que me indica que lo real y lo ficticio no son tan separables como parece, al menos como género.

De igual modo, la conversación telefónica entre un hombre y una mujer que sigue al relato del electro cardiograma, tiene una apariencia, me parece a mi, por lo coloquial del lenguaje empleado, por lo cotidiano del asunto, de algo muy real, siendo como es inventada en su totalidad. Es decir, ficción, con apariencia de realidad. Ficción o realidad, son separables?.

Precisaré algo más. Yo mismo, cuando intento dar apariencia real a un hecho ficticio, o trato de contar algo que parezca ficticio, siendo real, lo hago separando la narración por bloques, lo ficticio de un lado, lo real por otro? No sé.

Intentaré un ejemplo. Hemos vuelto de la filmoteca satisfechos por haber vuelto a ver una película, Un Negre amb un saxo, de hace veinte?, treinta años?, no tanto por el tono de la historia, basada en la novela de Ferran Torrent, el escritor de Sedaví, hablada en valenciano, una historia que no resiste los avances del tiempo sobre todo en la relación hombres/mujeres, pues en la peli, que nos ha gustado porque está rodada en Valencia, por sus localizaciones, por la interpretación de los muchos actores y actrices valencianos que participan, por el tratamiento del color, de la luz de la película, sin embargo muestra algo tan irreal, que no se puede calificar de ficción, sino de disparate: Todas las tías de la película van locas por follarse a un tío. Desfasado, inconcebible y nada realista.

No voy a contar la película, si cito al autor de la novela es porque, en cierte ocasión, ocupé una mesa junto a la suya en Casa Carmina, en la Pedanía de El Saler, mientras degustaba unas anguilas fritas.

Y esta es la cuestión, y en esto quien escribe tiene ventaja sobre el lector. ¿Cómo pueden ustedes saber si esto es cierto o inventado, lo de las anguilas fritas junto a Ferrán Torrent?. Es esto realidad o ficción, no hay forma de saberlo.

Al final, quienes escribimos, yo por lo menos, actuamos como los cocineros de Carmina, que mezclan diversos condimentos en el mismo guiso, y quien lo degusta, percibe el resultado final en su paladar, si está bien hecho, como un todo, sin que domine, sin que se note, la composición de las especias.

No sé si he sido capaz de explicar lo de la realidad y la ficción, pero viene de la cocina un aroma a raya a la plancha y a brócoli escaldado con ajos tiernos, que les aseguro que tiene una naturaleza absolutamente real, sin pizca de ficción, así que dejo las dudas para otro día.

En fin. Ficción, realidad?


LOHENGRIN (CIBERLHENGRIN) 12 10 16.

LA CITA

"Acudí, puntual, a la cita. Entré en la salita, me desnudé y me tendí en la cama. Durante un minuto, que se me hizo eterno, no sucedió nada. En esa espera, cerré los ojos, me quedé quieto, expectante, casi congelado. Mientras el tiempo, en esa espera, no transcurría en absoluto, mi mente voló cuatro décadas atrás, --tengo esa facilidad, o esa rareza, cuando la realidad no me satisface, me cobijo en lo imaginario--cuando ponian esas pelis en las salas de cine, entonces llamadas X.

Evoqué una secuencia cinéfila en la que una mujer rubia, provista de un látigo, distrae a un hombre adicto al sadomasoquismo, aquello que nos contaron del Marqués de Sade, quien, en mi opinión, solo buscaba otras experiencias porque se aburría.

Entonces, entró ella en la sala, sonriente, seductora, con un cable en la mano, y me inmovilizó. Me puso grilletes en las muñecas y en los tobillos, en ese momento empecé a sudar, volví a cerrar los ojos y quedé suspenso, inquieto y algo temeroso, yo no soy de sado ni de maso, aunque si estoy abierto a nuevas experiencias.

Con esa mezcla de inquietud y curiosidad, esperé con estoicismo el primer latigazo, pero no llegó.

Ella conectó el cable a un aparato y me llenó el pecho de pegatinas, alguna resbaló en mi sudor y me produjo un placentero cosquilleo. --¿Ponéis chistes en las pegatinas? --ja,ja...aún no hemos incorporado eso al procedimiento. ¿No le han hecho nunca un electro? --No. Es la primera vez. --No se preocupe, no es nada doloroso, en cinco minutos hemos terminado, permanezca en silencio, por favor, hasta el final de la prueba.

El hecho de obligarme a estar cinco minutos callado me pareció lo único sádico de la prueba. Cuando todo terminó, me dieron un papel lleno de números. Cinco gráficas sucesivas, ocupadas por una sola cifra que se repetía ...90-90-90...., que al parecer daba cuenta de que la frecuencia, la regularidad de mi ritmo cardíaco, sin rastro de arritmias ni alteración alguna, correspondían a un corazón sano.

La rubia del cable me dijo. --Tiene usted un corazón de veinte años. Lleve al resultado a su centro de especialidades, y lo entrega antes de que le hagan la biometría.

Salí del centro médico con buen ánimo y un paso más enérgico que de costumbre, y me dirigí a la terraza de La Fuente, donde estaba citado con Cármen, pero ella no acudió.

Recurrí de nuevo a mi imaginación, ya que la realidad de la ausencia de Cármen no era satisfactoria, y construí la fantasía de que la llamaba por teléfono, algo imposible, pues nuestra relación es solo barera, no telefónica.

 --Carmen, ¿como estás?

 --Jodida, acabo de pelearme con mi madre, no me deja salir de casa, y tú...

 --Yo, hoy, estoy eufórico, vengo del centro de salud y me han dicho que tengo un corazón de veinte años, si algún día lo necesitas, te lo doy...

 --Me alegra que tu corazón esté sano, pero, te han dicho algo de la cabeza...

 --Bueno, tu ya lo habrás notado, tengo el tejado algo averiado, pero solo son un par de tejas que se ha llevado el viento del otoño...volverán a su sitio, ellas solas...aunque me han advertido del riesgo de nuevas goteras, porque se acerca un frente por el noroeste...

 --Cómprate un paraguas y no olvides tomar el litio, aunque sea la mitad de la dósis..

 --Cármen....

---Dime....

--Me preocupa lo que dices de las discusiones con tu madre, que no te deja salir...que edad tienes?

--Cincuenta y siete, ¿no lo sabes?

 --Y tu madre...

 --Ochenta y uno, pero tiene demencia senil y me está esclavizando hasta el punto de que ya no funciona mi sistema, --click ..llevar la mente a otra parte, y cada vez discutimos más...

--Creo, es una opinión, que necesitais un mediador, alguien que suavice esas asperezas, con diálogo, consenso, acuerdos, para que todo parezca como antes, sin un mediador que os ayude, cualquier día podéís salir en la sección de sucesos de los periódicos...

 --Tío, ¿te pasa algo?, me hablas como si fuéramos parlamentarios...

--No. En mi animo solo está preservar la paz de tu casa, la tuya, para que nada perturbe nuestra hora libertaria de cada día en la terraza de La Fuente. Esa hora contigo, ya lo sabes, vale más que cien gobiernos, sean como fueren. ..

--Déjate de rollos, mañana estaré, puntual, en la terraza de La Fuente, ya me cuentas entonces lo que quieras, pero, mientras, cuidate las tejas, creo que son mas de dos las que te ha cambiado el viento de sitio...

--Chao...hasta mañana."

Esto es todo, por hoy.

En fin. La Cita.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 11 10 16.

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